Lightning Network es un protocolo de pago situado sobre la blockchain de Bitcoin que puede aplicarse a cualquier criptomoneda. El protocolo se diseñó para reducir con el tiempo la congestión de la red y mejorar la calidad de las transacciones. En cierto modo, es el resultado de llevar trabajo fuera de la cadena (off-chain) para minimizar la saturación que provoca el número creciente de operaciones. Gracias a ello, las transferencias se realizan con rapidez y las microtransacciones dejan de ser un problema.
Como este proceso de transferencia se realiza creando una vía al margen de la red blockchain, las operaciones no pasan por la validación de los mineros. Y al no pasar por esa validación, tampoco se cobran comisiones. Así es posible ejecutar microtransacciones sin dificultad; las operaciones realizadas dentro de un canal abierto quedan registradas en la blockchain una vez finalizadas.
Los usuarios que no quieren abrir un canal directo entre ellos pueden transferir fondos a través de canales configurados por otras personas. En las operaciones hechas mediante Lightning Network, ambas partes deben estar conectadas. Si una de ellas está desconectada, la transacción no llega a producirse, a diferencia de lo que ocurre con las transferencias que suceden en la blockchain. Cuando las transferencias terminan, el canal se cierra y las operaciones quedan igualmente registradas en la cadena. En este sentido, se pueden hacer transacciones ilimitadas mientras el canal siga abierto y las partes conectadas; tras el cierre, los resúmenes de las operaciones se firman y se publican en la blockchain.
Existe la creencia generalizada de que, gracias a Lightning Network, las criptomonedas evolucionarán de forma positiva en los próximos años y se usarán cada vez más para pagar compras. Aunque el concepto se desarrolló pensando en las dificultades que afronta Bitcoin, todas las criptomonedas pueden beneficiarse de Lightning Network.
