El concepto de estanflación, utilizado por primera vez en Inglaterra en 1965 para describir la situación económica de aquel momento, volvió a primer plano durante la recesión posterior a la crisis del petróleo de los años setenta y se convirtió en una palabra de uso mucho más frecuente. La estanflación es un término económico formado por la combinación de las palabras «estancamiento» e «inflación». Mientras que el estancamiento alude a una recesión o contracción de la economía, la inflación describe la situación en la que el dinero pierde valor y los precios suben. La coincidencia en el tiempo del estancamiento de los mercados y de la depreciación de una moneda es lo que provoca la estanflación.
En los episodios de estanflación, considerados paradójicos por la teoría económica, también aumenta el desempleo. La estanflación se percibe como paradójica porque, según las teorías económicas, existe una relación inversa entre el desempleo y la tasa de inflación: cuando la inflación sube, se espera que el desempleo baje, y cuando la inflación baja, que el desempleo suba. Sin embargo, en los casos de estanflación esa relación inversa no se cumple y se dibuja un panorama en el que la inflación y el desempleo avanzan de forma directamente proporcional. La inflación y el desempleo suben a la vez.
¿Cuáles son las causas de la estanflación?
Aunque no resulta sencillo señalar sus causas con claridad, la estanflación puede obedecer a motivos muy diversos. Hay economistas que consideran que uno de los primeros ejemplos de estanflación fue la crisis del petróleo de los años setenta. Según esta lectura, tras aquella crisis los países exportadores de petróleo subieron los precios del crudo y ello desembocó en una estanflación. Entre estas opiniones figura también la de que ese encarecimiento del petróleo provocó una recesión mundial. La recesión se refiere a una situación en la que el crecimiento económico es negativo.
Cabe esperar que el aumento del precio del petróleo encarezca los costes de producción de los productos derivados del crudo. Se considera que ese incremento de los costes de producción provoca una contracción de la oferta aunque la demanda no descienda. Por tanto, también puede observarse un repunte de la inflación. Como el alza de los costes de producción reduce la producción, esa caída puede contarse como otro factor que hace subir el desempleo. Y el aumento del desempleo puede ser, a su vez, uno de los elementos que frenan el crecimiento económico.
¿Cómo afecta la estanflación a consumidores y productores?
Al elevar los costes de producción, la estanflación puede empujar a los productores a recortar gastos. El resultado puede ser un estado de estancamiento en el mercado laboral. Esos costes crecientes que hacen subir el desempleo se trasladan además al precio del producto final que llega al consumidor, de modo que este se enfrenta a precios más altos. En situaciones de estanflación, los consumidores que ven mermado su poder adquisitivo por el aumento del desempleo y la subida de los precios pueden enfrentarse a la inflación, y esta puede crecer más rápido de lo previsto.
La estanflación y el suministro limitado de Bitcoin
Cómo podría afectar una posible estanflación al mundo de las criptomonedas es otro asunto que merece la pena analizar. En el caso concreto de Bitcoin, conviene recordar algunas de sus características básicas.
Bitcoin es una reserva de valor conocida por su baja inflación. El número de bitcoins que circulan y pueden llegar a circular en los mercados está limitado a 21 millones. Contar con un suministro limitado y un elevado control sobre ese suministro es una de las características que protegen a Bitcoin de una inflación alta.
El bloque génesis es el primer bloque creado en la cadena de bloques, y en él se generaron 50 bitcoins como recompensa de bloque. La recompensa de bloque de Bitcoin designa los nuevos bitcoins que reciben los mineros por cada bloque que procesan con éxito en la red. La reducción a la mitad, en determinados periodos, de esa producción de nuevos bitcoins que se produce cada 10 minutos se conoce como halving de la recompensa de bloque. El halving se repite cada 210.000 bloques y tiene lugar aproximadamente cada cuatro años. La recompensa de bloque inicial bajó a 25 BTC el 28 de noviembre de 2012, a 12,5 BTC el 9 de julio de 2016 y a 6,25 BTC con el halving del 11 de mayo de 2020.
El halving de la recompensa de bloque fue diseñado por Satoshi Nakamoto para contrarrestar la inflación reduciendo la cantidad de bitcoins producidos. Gracias a la naturaleza descentralizada de la red Bitcoin, el halving se produce con independencia de personas y organizaciones, sin negociación alguna, sin la intervención del gobierno de ningún país y sin la decisión de una autoridad central.
