Desde el nacimiento de la criptomoneda en 2008, el precio de un solo bitcoin ha subido de forma espectacular, con subidas y bajadas muy marcadas por el camino. En abril alcanzó un máximo histórico por encima de los 60.000 dólares y desde entonces ha seguido fluctuando.
Pese a la volatilidad, el bitcoin sigue despertando la curiosidad de los inversores por su largo historial de crear y conservar valor. Sin embargo, a diferencia de una acción, que vale algo porque representa una parte de la propiedad de una empresa, o incluso de un bono, que refleja el valor de una deuda que se devolverá al vencimiento, resulta difícil cuantificar el valor que genera una moneda digital descentralizada con una historia tan breve.
Estos vaivenes pueden poner nerviosos a los inversores, pero también plantean la pregunta de fondo: ¿por qué tiene valor el bitcoin, para empezar?
El bitcoin como moneda y por qué las monedas tienen valor
Una moneda tiene valor porque las personas creen que lo tiene y porque las sociedades o las instituciones han decidido usarla como medio de intercambio.
Tras el fin del patrón oro, que obligaba a respaldar cada dólar con una tenencia de oro físico, las monedas fiat se generalizaron. El dinero fiat, como el dólar estadounidense, no está respaldado por ninguna materia prima: tiene valor porque un sistema o una sociedad más amplia lo acepta.
Por ejemplo, puedes entrar en una tienda con un billete de 20 dólares y comprar 20 dólares en productos, tiempo y trabajo. Sin embargo, el trozo de papel con el que pagas no tiene ningún valor propio.
El bitcoin, creado y publicado por una entidad seudónima conocida como Satoshi Nakamoto, comparte varias características de reserva de valor con monedas actuales como el dólar estadounidense o el yen japonés:
Oferta limitada: el bitcoin tiene una oferta máxima de 21 millones de monedas. Nunca existirán más de 21 millones de bitcoins. Muchos analistas creen que esa oferta restringida, es decir, su escasez, es un factor decisivo en el valor del bitcoin.
No se puede copiar: nadie puede falsificar un bitcoin, porque se apoya en un registro blockchain. La cadena de bloques anota las transacciones y garantiza que el sistema siga funcionando conforme a las reglas originales de Satoshi Nakamoto.
Transportable: el bitcoin es una moneda muy fácil de transportar. Moverlo de una cuenta de exchange o de un monedero digital a otro es sencillo.
Transferible: enviar bitcoins a otro usuario o a un comercio resulta muy simple. Para mandárselos a alguien solo necesitas conocer su clave pública, es decir, la dirección de su monedero.
Todos estos elementos convierten al bitcoin en una forma de dinero, pero no explican su subida exponencial de precio ni su atractivo singular como reserva de riqueza. Al fin y al cabo, ahorrar en efectivo no se considera un buen plan de inversión: tus dólares suelen revalorizarse mucho más rápido en un vehículo de inversión que en una cuenta de ahorro. El valor del bitcoin no tiene rival entre las criptomonedas. Alguien podría crear otro activo digital con exactamente las mismas características y aun así nunca llegaría a valer nada; de hecho, muchos lo han intentado sin éxito.
¿Por qué tiene valor el bitcoin?
En resumen, el bitcoin tiene valor «porque la gente cree que lo tiene», según Bryan Routledge, profesor asociado de finanzas en la Tepper School of Business de la Universidad Carnegie Mellon. «Y si eso suena un poco inestable y disparatado, es porque lo es».
La gente cree que algún día el bitcoin valdrá más que hoy, lo que impulsa su demanda, y su valor, igual que el del oro, sigue subiendo.
«El oro no es más que tierra sobre la que la gente decidió que, bueno, esta tierra que brilla un poco tiene valor para nosotros», dice Kiana Danial, autora de «Cryptocurrency Investing for Dummies». «Ese es el valor que los humanos atribuyen al oro y a tus 100 dólares. El billete de 100 dólares no tiene valor intrínseco. Nosotros se lo damos».
Por lo general no puedes entrar en una tienda a comprar y vender bitcoin como harías con el oro, pero sí puedes comprarlo y mantenerlo. Eso sí, el oro tiene una ventaja que al bitcoin todavía le falta: lleva mucho más tiempo entre nosotros, así que su valor a largo plazo se ha demostrado una y otra vez.
«Lo que quieres saber es si dentro de un año tu bitcoin seguirá reconociéndose como un bitcoin», plantea Routledge. La respuesta, según él, depende del futuro de la tecnología blockchain y de la convicción de que seguirá ganando aceptación general.
¿Qué deben saber los inversores?
El precio del bitcoin varía enormemente y es difícil anticipar si seguirá revalorizándose o si acabará cayendo en el olvido; por eso lo prudente es destinarle solo una parte pequeña de tu patrimonio total. Como cualquier otra inversión especulativa, las criptomonedas deberían representar menos del 5 % de tu cartera, según los expertos. Además, no inviertas en bitcoin a costa de otros objetivos financieros, como tener un fondo de emergencia o preparar la jubilación.
Con todo, el bitcoin es solo la más conocida entre miles de criptomonedas alternativas. Las demás plantean al inversor factores muy distintos que valorar.
El valor del bitcoin frente a otras criptomonedas
Si el bitcoin es oro digital, Ethereum, la segunda criptomoneda por capitalización de mercado, se parece más al petróleo. Y, como el petróleo, su valor está ligado a sus aplicaciones en el mundo real, aunque esas aplicaciones aún no se hayan generalizado.
El petróleo vale por sí mismo, pero también puedes invertir en futuros del petróleo en el mercado de materias primas o en acciones de petroleras y de tecnología energética. De forma parecida, quien invierte en cripto puede optar por Ethereum, cuya moneda propia se llama ether.
La blockchain de Ethereum ofrece la base sobre la que se construyen la innovación y el crecimiento del sector cripto, desde la venta de arte digital con NFT hasta la financiación descentralizada entre pares. Según Routledge, su moneda, el ether, tiene un valor intrínseco: el acceso a esa red.
Puede que Ethereum tenga un caso de uso más claro que el bitcoin, pero eso no garantiza que mantenga o aumente su valor. Con miles de criptomonedas alternativas que aseguran resolver alguna necesidad u oportunidad sin cubrir, los expertos aconsejan ceñirse a las dos grandes: bitcoin y Ethereum. Aun así, todos los criptoactivos están sin regular y son especulativos, y no hay datos suficientes para hacer ninguna predicción precisa sobre cómo crecerá tu inversión en el futuro.
