El consumo eléctrico de Bitcoin, casi el de un país

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El consumo eléctrico de Bitcoin y de las criptomonedas, conocidas también como el oro digital, se ha convertido últimamente en uno de los temas que más curiosidad despiertan. Como circula mucha información confusa al respecto, lo repasamos brevemente.

Bitcoin y las criptomonedas se han convertido, posiblemente, en uno de los valores económicos más populares de los últimos años. Al ser independientes de cualquier autoridad central y del sistema financiero tradicional, las criptomonedas atraen a muchas personas por su rapidez, su facilidad de uso y su bajo coste. Bitcoin y muchas otras criptomonedas no las emite un banco central, sino que las producen los mineros. La minería consiste en generar nuevas criptomonedas resolviendo problemas matemáticos complejos, confirmando bloques y añadiéndolos a la blockchain. En teoría, cualquiera puede unirse a esta red con su ordenador personal y ocupar su lugar en la carrera de la minería. Sin embargo, hoy en día no sería una competición realista, porque nuestros rivales son grandes empresas con miles de ordenadores potentísimos y equipos de minería especializados.

Una de las consecuencias más importantes de esta competición es el consumo de energía. Millones de dispositivos en todo el mundo trabajan sin descanso para tomar la delantera en la producción de Bitcoin. Además de la electricidad que consumen estos equipos, se gasta energía adicional en refrigerarlos.

De hecho, una de las razones que hacen tan difícil la minería es su elevada demanda energética. Gran parte de la electricidad utilizada se destina a los sistemas de refrigeración. Por eso, las principales empresas mineras del mundo suelen preferir instalar sus granjas en climas fríos. Por ejemplo: Rusia, China, Georgia, Estados Unidos, Canadá, Suecia... ¡e incluso los polos!

La Universidad de Cambridge, en Inglaterra, publicó en 2019 el índice de consumo eléctrico de Bitcoin. Según estos datos, el consumo eléctrico de Bitcoin ha crecido de forma exponencial con los años y ya casi equivale al de un país pequeño.

Por la energía que consume y las emisiones de carbono que genera, resulta muy difícil calificar a Bitcoin de respetuoso con el medio ambiente.

Los datos sobre el consumo eléctrico de Bitcoin publicados por la Judge Business School de la Universidad de Cambridge están disponibles en línea.

Para cubrir la gran cantidad de energía que requiere la producción de Bitcoin, algunas empresas han recurrido a los combustibles fósiles, mientras que otras intentan minimizar su huella de carbono y marcan el camino creando conciencia.

La Universidad de Cambridge incluye en su web datos que comparan la electricidad consumida por Bitcoin con el consumo eléctrico mundial. Por ejemplo, la comparación entre Bitcoin y los aparatos eléctricos que permanecen siempre encendidos en EE. UU. aunque no se necesiten, o la electricidad que gastan los hervidores de agua para el té en el Reino Unido y Europa frente a la que consume Bitcoin.

Hay mucho debate en torno al consumo eléctrico de Bitcoin. Por otro lado, si tenemos en cuenta las investigaciones y las medidas adoptadas, apostar por alternativas más verdes mediante energías renovables demuestra que también nosotros podemos contribuir a preservar los recursos limitados de la naturaleza.

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