Últimamente vemos a las criptomonedas aparecer una y otra vez en las recetas para salir de la crisis económica. Hablamos de la contribución de las monedas digitales a los mercados y de sus ventajas frente a las monedas fiat. Pero ¿cómo combate Bitcoin la inflación, esa pesadilla de los mercados? En la primera lectura de fin de semana del nuevo año, queríamos contarte la relación entre Bitcoin y la inflación.
Para entender mejor la relación entre Bitcoin y la inflación, primero debemos saber qué es exactamente la inflación. La inflación eleva el nivel general de los precios; es decir, el precio de los bienes y servicios que se venden en un mercado a cambio de dinero fiat. La causa es la depreciación de la moneda nominal y la pérdida de su poder adquisitivo.
Aunque hay muchas razones que explican la depreciación de las monedas fiat, una de las principales es el exceso de oferta. Las monedas fiat dependen de un banco central y se gestionan mediante políticas monetarias. Técnicamente, nada impide a los bancos centrales imprimir todo el dinero que quieran. Sin embargo, la oferta ilimitada de monedas fiat trae consigo inflación. El valor del dinero y su poder adquisitivo disminuyen.
Aunque es una moneda digital y su uso sigue siendo muy limitado, Bitcoin se compara con las monedas fiat en todos los aspectos. El aumento de su notoriedad y de sus casos de uso también contribuye a que Bitcoin gane valor. Bitcoin, al que definimos como dinero digital, aún no cuenta con una definición legal. Hay mucha gente que lo define como materia prima, moneda o valor financiero.
Bitcoin es una moneda electrónica descentralizada y gestionada por un algoritmo. En el algoritmo al que está vinculado Bitcoin no se puede intervenir desde fuera. Esto significa que las políticas monetarias establecidas al diseñar Bitcoin no pueden modificarse. La producción de Bitcoin no aumenta cada año según la demanda; al contrario, cada vez resulta más difícil producirlo. Por eso, Bitcoin no es una moneda inflacionaria.
La producción de Bitcoin está sujeta a reglas concretas y se diseñó para producir 21 millones de bitcoins en total. En las monedas que se generan mediante minería, los mineros reciben la recompensa de bloque que surge de los bloques resueltos. Cada 210.000 bloques (lo que equivale a unos 4 años), la recompensa de minería se reduce a la mitad. Es decir, la cantidad de Bitcoin que se pone en circulación disminuye cada 4 años. Así, el valor intrínseco de la moneda aumenta a medida que se reduce su oferta. Gracias a este sistema, tras cada halving de la recompensa cada 4 años, el valor intrínseco de Bitcoin queda libre de efectos inflacionarios.
