Las Decentralized Applications, abreviadas como DApp, son aplicaciones descentralizadas. Antes de destapar la relación de este asunto con las criptomonedas, detengámonos un momento en qué son las aplicaciones centralizadas.
Entre las aplicaciones centralizadas están las redes sociales que más se usan. Es un hecho conocido que aplicaciones como Instagram, Twitter o Facebook las gestiona un único centro. De ahí que arrastren algunos aspectos negativos. El principal de esos inconvenientes es, en general, una menor seguridad y transparencia.
Todo esto ha surgido con bastante naturalidad, ya que las aplicaciones descentralizadas y la filosofía de las criptomonedas, que se niegan a depender de ningún centro, avanzan en la misma línea.
¿En qué se basa su lógica?
DApp se emplea básicamente también para describir aplicaciones de internet creadas de forma dispersa. Todas las aplicaciones que funcionan en P2P, es decir, de igual a igual, se llaman dApps.
Es decir;
No tener que depender de un único centro,
Usar distintos servidores en lugar de uno solo,
Proporcionar un mayor flujo de datos en proyectos cripto importantes,
Permitir que ese flujo de datos se gestione,
Respaldar y almacenar todos los datos dentro de las redes.
¿Cómo se descentraliza una aplicación?
Para que una aplicación sea descentralizada debe cumplir ciertas condiciones. La condición básica es que no esté vinculada a ninguna institución ni persona. Además, debe ser de código abierto y no depender de una sola red. También se requiere la recompensa, es decir, la emisión de un token.
¿En qué proyectos es posible?
Para quienes se preguntan cuáles son esas aplicaciones descentralizadas, se pueden citar ejemplos como Cardano, EOSIO, DFINITY o Zilliqa. Todas ellas funcionan sin estar atadas a un centro. Lo más intrigante de estas aplicaciones es hasta dónde llegarán. Teniendo en cuenta que gustan a los usuarios y que la participación es alta, un desarrollo rápido está entre las expectativas.
