Una de las principales razones por las que el trading algorítmico se ha hecho tan famoso son las ventajas concretas que ofrece frente a operar manualmente. Los beneficios del trading algorítmico se resumen en velocidad, precisión y menores costes.
Como los algoritmos se programan de antemano y se ejecutan de forma automática, la primera gran ventaja es la velocidad. Estas operaciones se realizan en fracciones de segundo, más rápido de lo que el ojo humano puede percibir.
Operar con algoritmos también permite vigilar numerosos indicadores y ejecutar órdenes a una velocidad que ningún humano podría igualar. Al analizarse y ejecutarse las operaciones con mayor rapidez, aparecen más oportunidades a mejores precios.
Otro beneficio del trading algorítmico es la precisión. Si un ordenador ejecuta la operación automáticamente, evitas las trampas de introducir por descuido una orden equivocada, algo habitual en las operaciones manuales. Al operar a mano es mucho más probable comprar el par equivocado o introducir un importe incorrecto, mientras que un algoritmo revisado a conciencia garantiza que se envía la orden correcta.
Probablemente la mayor ventaja del trading algorítmico sea su capacidad de eliminar la emoción humana de los mercados, ya que las operaciones se mantienen dentro de un conjunto de reglas predefinidas. Esto es una ventaja porque las personas que operan son vulnerables a emociones que llevan a decisiones irracionales. Las dos emociones que provocan malas decisiones, y a las que los traders algorítmicos son inmunes, son el miedo y la codicia.
Otro beneficio más es la posibilidad de hacer backtesting. A los traders les cuesta saber qué partes de su estrategia funcionan y cuáles no, porque no pueden probarla sobre datos pasados. Con el trading algorítmico puedes ejecutar los algoritmos sobre datos históricos para comprobar si habrían funcionado. Esta capacidad supone una ventaja enorme, ya que permite pulir los fallos de una estrategia antes de ponerla en marcha en real.
Por último, el trading automatizado reduce los costes de operación. Los traders no necesitan invertir tanto tiempo en vigilar los mercados, porque las operaciones se ejecutan sin supervisión continua. Esa drástica reducción del tiempo dedicado al trading abarata los costes al eliminar el coste de oportunidad de estar pendiente del mercado a todas horas.
