La mayoría de quienes usan aplicaciones de internet no se para a pensar en lo que ocurre en segundo plano cada vez que hacen algo en una app móvil o de escritorio. Las aplicaciones modernas suelen trasladar las órdenes que das desde la app o la web al software que corre por detrás a través de una API (Application Programming Interface), para que las operaciones sean más seguras y más rápidas. Hay API detrás de muchísimas aplicaciones y servicios que nos facilitan el día a día.
La API que utiliza la aplicación o la web también permite al usuario operar u obtener datos mediante un programa escrito por él mismo, sin necesidad de entrar en el sitio ni en la app. Además de contenidos de acceso público como noticias, datos de mercado o el estado del tiempo, la API se usa en operaciones personales que requieren usuario y contraseña, y ahí aporta velocidad, flexibilidad y automatización. Lo que en la interfaz de la web o de la app te lleva varios clics, con tu propio programa lo resuelves mediante la API en mucho menos tiempo y con un solo comando.
En las aplicaciones de internet, el software que corre en segundo plano para atender las peticiones de los usuarios espera a que estos envíen una solicitud o una orden a través de un cliente. Una vez recibida la petición por la API, procesa los datos y devuelve el resultado de la consulta. El usuario de la API puede dar a esa respuesta el formato que quiera en su propio lenguaje de programación. Los datos que llegan por la API puedes escribirlos en tu propia base de datos en segundo plano, o mostrarlos en tu web o en tu app con el formato que prefieras.
Piensa, por ejemplo, en la búsqueda de un billete de avión. Eliges desde qué ciudad o aeropuerto quieres volar y a cuál quieres llegar, en qué fecha, incluso la ruta y la fecha de vuelta, y pulsas buscar. Si lo haces en la web de una aerolínea, en pantalla solo aparecerán los vuelos de esa compañía. En cambio, si haces la misma búsqueda en una web que vende billetes de varias aerolíneas, tu consulta se conecta por API a los sistemas de más de una compañía, recupera los vuelos que encajan con tu búsqueda y lista las opciones de varias aerolíneas a la vez. Así llegas a más alternativas en menos tiempo.
La Application Programming Interface (API) aporta además capas de seguridad adicionales. Puedes verificarte con la API key sin compartir con tu software el usuario y la contraseña que controlan por completo tu cuenta. De este modo, el intercambio de datos con la plataforma en la que operas queda limitado y solo se puede acceder a los datos que realmente necesitas.
Cuando entras en una web, ves menús o imágenes publicitarias que nunca has utilizado; cuando haces lo mismo por API, recibes únicamente los datos que necesitas, en texto plano.
El uso de API está muy extendido en el mundo de las criptomonedas. Los exchanges, los monederos móviles y los servicios de precios ofrecen a sus usuarios la posibilidad de trabajar con distintos datos y plataformas mediante API.
Para usar @Hafizebot, que está integrado con los futuros de Binance, crea una API en Binance y empieza el proceso por Telegram con el comando /applyforapi. Después podrás hacer autotrading con las señales que @hafizebot genera con inteligencia artificial.
